sábado, 1 de mayo de 2010

Y hoy te vas, escucho el sonido de la puerta que ocasiona tu partida.
-Has dejado atrás los recuerdos.-
Y el sonido retumba fuertemente en mis entrañas.
¡Lárgate si así lo deseas! Te grité, pero mi voz no salió, se quedo a mitad de mi garganta.
Haciendo eco repetí con mis manos: Sí así lo deseas deseas-eas-as-s.
Porque yo no espero que vuelvas, que me digas que regresarás por la cigarrera que has dejado en mi buró, aquel buró que al igual que con mi corazón te apropiaste de ellos.
Me da igual tu estúpida cigarrera, me da igual el humo que se a quedado impregnado en mis pupilas. Ese tu humo.
Quieres que me vuelva hacía ti, que te detenga, pero no lo hago, es insano pensarlo, no lo pretendo.
Da igual que te vayas, si mis caricias ya no te hacían gemir, mis latidos del corazón ya no te alimentaban.
Así que te dejo partir.
Me recuesto en mi cama, miro el reloj 11:38 P.M. Tu cigarrera.
Tu adiós.
Mi posición fetal, mis lágrimas.

1 comentario:

  1. ¡Te felicito, escribes muy, pero muy, hermosamente! Llegué a tu blog, pinchando en mi perfil: "familia". Ojalá hagas click en mi nombre y visites el mío, y sigamos en contacto. !Que se cumplan tus sueños! ¡Seguiré tu blog, besos!

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