Ese espacio que existe entre tus piernas, que inicia desde los dedos hasta el tope, tú ya sabes cual tope...
Ese silencio que guardas cuando mis dedos llegan a esa barrera,
dulce barrera.
Me toma por sorpresa que renuncies, vaya que me sorprende, antes te gustaba caminar entre lodo, da igual.
Da igual que renuncies a que me invites a callar.
Yo no me callo
-Me gusta gemir mientras me induces a moverme, como serpiente,
veneno,
dulce veneno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario