lunes, 3 de mayo de 2010

Ese espacio que existe entre tus piernas, que inicia desde los dedos hasta el tope, tú ya sabes cual tope...
Ese silencio que guardas cuando mis dedos llegan a esa barrera,
dulce barrera.
Me toma por sorpresa que renuncies, vaya que me sorprende, antes te gustaba caminar entre lodo, da igual.
Da igual que renuncies a que me invites a callar.
Yo no me callo
-Me gusta gemir mientras me induces a moverme, como serpiente,
veneno,
dulce veneno.

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