domingo, 26 de diciembre de 2010
Apuesto a que jamàs creìste llegar a los rios de mi cuerpo.
Jamàs imaginaste inmiscuirte tanto en mi ser, en mi alma.
Yo si lo imaginè, antes de tenerte ya lo habìa imaginado, lo habìa concebido sin temor.
Mis manos hablan y escriben en tu pecho, en tu espalda.
Mis manos son artistas.
Moldean tu silencio.
domingo, 17 de octubre de 2010
Con cuidado.
Es de noche, corazón, vete despacio, canta lentamente con tus manos aquél danzón,
acaricia mi torso,
. mis hombros,
. mis piernas abiertas,
recibiendo tu lengua,
. tu eterna lengua.
Amor no me digas que no sabes bailar,
si todas las noches has bailado con cada parte de tu cuerpo en el mío congeniados, comprimidos.
Ve describiendo mi cintura hasta que llegues al termino correcto de mis caderas,
hasta que tomes por sorpresa mis huesos y te apoderes de ellos.
Pero todo eso lentamente,
vete con cuídado cariño que puedes perderte en el camino
y jamás volver a reencontrarte con la razón,
la que has perdido por escurrite en mi, sólo en mi.
domingo, 9 de mayo de 2010
Nuestro tiempo
El "significado" me lo dan tus besos.
Me di cuenta que el tiempo a tu lado no contiene horas, no contiene segundos, ni minutos. Esos se han esparcido por mi piel
Cuando tus manos juegan con mi cabello, con mi rostro, con mi boca.
Un juego mudo de caricias, un juego en el cual no existen reglas, esas las han puesto nuestros corazones.
El silencio que más que silencio es un poema.
Un poema de caricias, miradas, besos.
Un poema de tiempo.
martes, 4 de mayo de 2010
Mi madre.
Maldita lluvia, ya me mojé los pies otra vez, mañana tendré gripe y una jaqueca que no podré con ella.
Bueno eso pensaba al salir de esa tienda en dónde pasé mi infancia viendo trabajar a mi madre y ver como salía de ese lugar exhausta, pero siempre con una sonrisa en el rostro.
De nuevo lluvia, pensé al caminar, nada es tan real como parece, las gotas parecieran vestir mi cuerpo de una manera tan perfecta, rozaba mi nariz para quedar una gota colgando teniendo que eliminarla con mi dedo meñique.
No lo sé, pero me imaginaba el dolor ajeno y me daba un pequeño y singular pendiente con mi vida.
¿Cuándo podré irme al lugar que siempre he querido estar?
A veces me regreso a la época esa en la cual mi madre nos llevaba a su trabajo, yo me quedaba observandola por horas como atendía a otros niños que no era yo y como les decía que si seguían siendo buenos niños santa les traería todos los juguetes que ellos pidieran, yo observaba con atención, ellos lloraban porque querían un microonito de esos de 1500, yo al momento de observar me subía los lentes ya que se resbalaban de mi nariz achatada y tomaba mi guitarra y le decía a mi madre: ya me voy, son las 5, ya comenzó mi clase. Esa era mi hora en la cual sabía que podía brindarle una satisfacción a ella y a mi misma al interpretar: “el andariego” canción favorita, una de las tantas de ella: mi mamá.
Mi madre me observaba y Dios te lleve me decía al partir.
Y así caminaba con una guitarra que era más grande que yo, eso de momento causaba risa entre las personas que me veían caminar, todos los días a las 5 y regresar a las 6, puntual, radiante. Hoy me rehúso a olvidar.
Cuidado!
Grito MI Madre, y es que casi me atropellaban por ir recolectando circunstancias que ya pasaron pero que forman parte de mi personalidad, de esas extrañas que exigen mucho a la hora de dejarse querer.
Me subí al carro, mi padre nos encontró en el camino, la lluvia no cesaba, sospechamos que nieve vendría, pasamos por la catedral de mi ciudad, las dos torres que adornan el recinto parecieran esconderse tras esas nubes grises, grandes, y el parabrisas sonaba con singularidad el vidrio delantero.
Llegamos a casa, abro rápido mi puerta, quiero ayudar a mi madre a bajar del automóvil, quisiera que el tiempo no siguiera, que los dolores físicos de ella desaparecieran con tan solo tronar mis dedos tal cual.
Y vuelvo al pasado, en dónde la imagen de mi madre de cabello negro, largo, risa de esa que aún conserva, siguiera en su rostro, que esa imagen siguiera siempre en mi, que sus piernas aquellas con las cuales da alegría siguieran en su ser.
Son muchas cosas que hoy quisiera, que la lluvia pasajera siguiera en mi corazón, que todos aquellos que dicen querer se fijarán más en los detalles pequeños que la vida nos tiene.
Mi madre fuerte, sonriente, ella está en mi siempre.
Bendita sea la mente que toma fotografías de instantes pasajeros, porque así puedo conservar la de mi madre.
Vamos a darle al tiempo como venga.
Que fuerte es mi madre.
lunes, 3 de mayo de 2010
Ese silencio que guardas cuando mis dedos llegan a esa barrera,
dulce barrera.
Me toma por sorpresa que renuncies, vaya que me sorprende, antes te gustaba caminar entre lodo, da igual.
Da igual que renuncies a que me invites a callar.
Yo no me callo
-Me gusta gemir mientras me induces a moverme, como serpiente,
veneno,
dulce veneno.
sábado, 1 de mayo de 2010
-Has dejado atrás los recuerdos.-
Y el sonido retumba fuertemente en mis entrañas.
¡Lárgate si así lo deseas! Te grité, pero mi voz no salió, se quedo a mitad de mi garganta.
Haciendo eco repetí con mis manos: Sí así lo deseas deseas-eas-as-s.
Porque yo no espero que vuelvas, que me digas que regresarás por la cigarrera que has dejado en mi buró, aquel buró que al igual que con mi corazón te apropiaste de ellos.
Me da igual tu estúpida cigarrera, me da igual el humo que se a quedado impregnado en mis pupilas. Ese tu humo.
Quieres que me vuelva hacía ti, que te detenga, pero no lo hago, es insano pensarlo, no lo pretendo.
Da igual que te vayas, si mis caricias ya no te hacían gemir, mis latidos del corazón ya no te alimentaban.
Así que te dejo partir.
Me recuesto en mi cama, miro el reloj 11:38 P.M. Tu cigarrera.
Tu adiós.
Mi posición fetal, mis lágrimas.