¡Què angustia tener tus labios tan cerca y tener que disminuir mis ansias de devorarlos! Me dije a mi misma mientras aguardaba por ti. Observando la textura de ellos.
Son perfectos, tienen la simetría exàcta, el color, el sabor. Si acaso no son "perfectos" para los ojos de los demás, para mi son bellos, en ellos encuentro el desasosiego, la calma y al mismo tiempo mi locura.
Cuantas cualidades juntas en tan pequeños trozos de carne, de piel...
Emiten sonidos y de estos se pronuncian palabras, sentimientos, cuando se entreabren frente a mi, cuando miran mis labios para besarlos y llevarme a la magia de la levitaciòn.
Vivenciamos juntos la ternura y el sabor de los dos...
¡Va, qué tantas alegorías puedo hacer de ellos! pensaba, mientras tenía que aguardar en la banca de la sala de tu casa contemplando por lo pronto la perfección.
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